LA RISA ¿REMEDIO INFALIBLE?

The Joker. Todd Phillips 2019

La expectación causada por este complejo personaje se ve satisfecha en un filme de muy buena manufactura concebido en guion y meticulosamente construido en imágenes por Todd Phillips, quien contrasta un filme tan oscuro y perturbador con trabajos previos como “The Hangover”.

Es clara la referencia al cine de los 70s, momento en que está situado Arthur Fleck, con la evidencia del antihéroe -vengador anónimo-  Travis Bickle  de “Taxi Driver”, quien es concebido como un despojo humano ya que el daño que le causó la guerra a nadie le importa. Es así que el Joker es una amalgama de transtornos que se maquillan y ríen en un mundo donde lo diferente es sinónimo de peligro, donde la marginación determina el comportamiento de los individuos, obviando su sufrimiento.

La violencia es un escape, es una respuesta de Arthur, pero existe un profundo dolor y un profundo resentimiento hacia una sociedad que desecha, descalifica, pero que usa, sobaja y maltrata antes de descartar por completo, a nadie le importa si se provoca sufrimiento, consumir, por muy morboso que sea, es la moneda corriente de esta sociedad indolente y despreciable.

 El camino a la locura era un boceto, que con el transitar pesado y dificultoso de Arthur se va convirtiendo en un un camino sin retorno al abismo, al exceso, a la redención.

Las aspiraciones de comedia de este personaje, entregado de forma magistral por Joaquín Phoenix, se ven cumplidas al presentarse en un programa televisivo de comedia con otra referencia ineludible: Robert De Niro -en una actuación menor, desangelada- se encuentra en el lugar que buscaba su personaje en “El Rey de la Comedia” ahora en la conducción del show, como en un ritornello donde tiene un nuevo comienzo: El Joker es Rupert Pupkin, en busca de un espacio en el Show de Jerry Langford; él es parte de ese universo hasta las más funestas consecuencias.

Arthur es el payaso que cree que su misión es hacer reir, que busca encajar en un mundo donde es repudiado, donde no hay lugar para esas risas, aunque estas son el más profundo reflejo del dolor y la desesperación.

El soundtrack de Joker envuelve en una atmósfera de tensión desde el inicio, combina el sonido de la ciudad, con canciones tristes y melancólicas y el sonido de las cuerdas de Hildur Guðnadóttir, una violonchelista y compositora islandesa de 37 años quien trabajó en Chernobyl y Sicario, dos de las series más exitosas de HBO y quien compuso la mayor parte de los tracks. También aparecen canciones de Frank Sinatra, The Who, Cream, y Creedence Clearwater Revival y Jimi Hendrix, dotándola de temporalidad y un toque de siniestro sarcasmo

En Joker, los indicios hacia la figura de Batman resultan llamativos, pero no contundentes, no recurre al universo DC para hacerse de una audiencia, es más bien la tragedia de un personaje que no necesita ser victimizado, ya que es reflejo de una sociedad moderna, avasallada por lo estético y lo agradable para ocultar lo real, lo crudo, lo inefable,  que pretende establecer una normalidad a partir de la iniquidad, y de otorgarle a la violencia la gratuidad que la ha transformado en una combinación de insensibilidad, apatía y negligencia.

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